martes, 14 de abril de 2009

La familia: comunidad creyente y evangelizadora

“En la medida en que la familia cristiana acoge el Evangelio y madura su fe, se hace comunidad evangelizadora” (Juan Pablo II)

La evangelización de los hijos requiere de la misión evangelizadora de los padres, esta es insustituible. En el seno de la familia cristiana es donde el niño descubre su ser cristiano y recibe la primera iniciación en la fe de la Iglesia. Es en el seno de la familia cristiana donde los hijos pequeños aprenden a hacer la señal de la cruz, a decir sus primeras oraciones, a descubrir su parroquia, el lugar donde fueron bautizados…etc.


La pedagogía moderna afirma que los aprendizajes de la primera infancia marcan la infancia de todo hom


El niño aprende a través del comportamiento y testimonio de sus padres, así ha sido tradicionalmente, sin embargo tenemos que señalar que los tiempos han cambiado, y hoy en día el ejemplo y testimonio de los padres no es suficiente, siendo lo más importante. Hoy día la vida de fe de los hijos hay que alimentarla con la educación cristiana. Son demasiados los ataques que hoy nuestros hijos reciben. Ataques procedentes de los medios de comunicación social, del sistema educativo actual, del propio grupo de amigos …etc. Otras veces son los propios padres los que piensan que educar a los hijos en la fe, es condicionarles en cuestiones religiosas. Eso es un grave error. La educación neutra no existe. En vez de no condicionar, lo que ocurre es que se produce un gran vacío a la hora de desarrollar una personalidad completa e integral.


Si los padres no tomamos en serio la educación en la fe de nuestros hijos, tendremos un gran número de bautizados que no llegaran a saber qué significa estar bautizados, que les exige y a que les compromete.

La familia cristiana está llamada también a evangelizar a otras familias. Está llamada a ser un signo luminoso de la presencia de Cristo y de su amor, incluso para los alejados, para las familias que no creen y para las familias cristianas que no vivan coherentemente la fe recibida. Está llamada con su ejemplo y testimonio a iluminar a los que buscan la verdad (FC-54)


La exigencia de abrirse y de acercarse a cuantos están lejanos en la experiencia eclesial, pero cercanos en el trabajo, en el barrio, en los lugares del cruzarse cotidiano, no es sino un mandato recibido como discípulos de Jesús.

.Para que la familia se convierta en verdadera comunidad evangelizada y evangelizadora es necesario u n compromiso dentro de la propia familia y en la comunidad parroquial junto a otras parejas y familias. “La futura evangelización depende en gran parte de la Iglesia Doméstica

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